La rana y el principe (J. M. Serrat)
El era un autentico príncipe azul
Más estirado y puesto que un maniquí
Que habitaba en un palacio como el de sisi
Y salía en las revistas del corazón
Que cuando tomaba dos copas de más
La emprendía a romper maleficios a besos
Más de una vez, con anterioridad,
Tuvo su alteza problemas por eso
Un reflejo que a la luna se le escapo
En la palma de un nenúfar, la descubrió,
Y como en el era frecuente
Inmediatamente, la reconoció
Ella una autentica rana común
Que vivía ignorante de tal redentor
Cazando insectos al vuelo de su alrededor
Sin importarle un rábano el porvenir
Escuchaba absorta a un macho croar
Con la sangre alterada por la primavera
Cuando a traición, aquel monstruoso animal,
En un descuido la hizo prisionera
A la luz de las estrellas la acaricio
Tiernamente la papada y la beso....
Pero la rana salio rana
Y su alteza en rana se convirtió
Con el agua a la altura de la nariz
Descubrió horrorizado
Que para una vez que ocurren esas cosas
Funciono al revés
Y desde entonces solo hace que brincar y brincar.
Es difícil su reinserción social
No se adapta a la vida de los batracios
Y la servidumbre como es natural
No le permiten la entrada en palacio
Y en el jardín frondoso de sus papás
Hay un príncipe menos...
Y una rana más.
martes, febrero 20, 2007
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2 comentarios:
Y.. ésto?
plgr
La historia no es así... para llegar a ser principe hay besar muchísimasssss ranas.
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